Centro vascular y endovascular
El síndrome de salida del tórax es una condición que resulta de la compresión de estructuras nerviosas y vasculares que atraviesan la salida del tórax. La zona de la salida de tórax es una región que se encuentra en el cuello bajo y el tórax y por diferentes espacios musculares los nervios y los vasos sanguíneos llegan al brazo. Éste síndrome se divide en 3 tipos dependiendo de la estructura que tenga la compresión: neurológico por compresión del plexo braquial (nervios), venoso por compresión de la vena subclavia y arterial por compresión de la arteria subclavia.
El síndrome de salida de tórax afecta a personas de cualquier edad y género. Sin embargo, es más frecuente en mujeres de 30 – 50 años de edad. Es más común en atletas y en personas que hacen movimientos repetitivos con los brazos: nadadores, jugadores de baseball, pintores. El síndrome de salida de tórax neurogénico es el más común (95%) seguido del venoso (3-4%) y del arterial (1%).
El síndrome de salida de tórax puede tener diversas causas desde una costilla extra (costilla cervical), fracturas viejas de clavícula que reducen los espacios en el cuello, anormalidades en el tejido blando y óseo, lesiones repetitivas en los brazos que involucren el movimiento del hombro, carga de peso en el hombro, lesiones previas en el cuello y la cabeza y mala postura entre otros.
Los síntomas dependen de la estructura que tenga la compresión. Hay tres formas de
presentación:
Tiene antecedente de lesiones en el cuello o caídas. Hay debilidad y adormecimiento de la mano, hormigueo y dolor en el brazo y en el cuello.
Ocurre cuando hay movimientos repetitivos del hombro. Este problema puede desarrollarse de forma gradual ocasionando hinchazón de la manos y el brazo, sensación de pesadez y cansancio, las venas en el hombro y el tórax se vuelven muy notorias. Hay casos de inicio súbito con dolor, hinchazón y coloración azul de la mano y el brazo, indicativos de una trombosis venosa profunda.
Casi siempre hay una costilla cervical o una alteración estructural que comprime la arteria. Es el tipo menos común pero el mas grave. Puede ocasionar dolor, adormecimiento, úlceras en los dedos hasta la pérdida súbita de la circulación generando dolor intenso, colocación pálida y azul de la mano, pérdida de la sensibilidad y de la movilidad de los dedos.
El Aortograma implica meter un tubo (catéter) en la Aorta e inyectar medio de contraste para visualizar el aneurisma, raramente se usa para el diagnóstico, actualmente se reserva cuando se quiere hacer el tratamiento.
Es muy importante hacer el diagnóstico correcto y esto implica a varios doctores para evaluar toda la región del cuello y del tórax. Se puede requerir valoración por un angiólogo y cirujano vascular, un neurólogo y neurocirujano, ortopedistas, cirujanos de tórax y rehabilitadores. La evaluación requiere una revisión física y una historia de los antecedentes médicos del paciente. La exploración física no es diagnóstica pero dependiendo del tipo de síntomas se pueden requerir algunos estudios de imagen para obtener el diagnóstico: pruebas de conducción nerviosas, rayos X del tórax y de columna cervical, tomografía axial computada, resonancia magnética, ultrasonido doppler duplex, angiotomografía, angioresonancia, venografía y arteriografía. Los estudios de imagen tienen el objetivo de detectar la estructura que esta afectada (nervio, vena o arteria) y la causa de la compresión.
Los tratamientos varían dependiendo del tipo de síndrome de salida de tórax. El síndrome de salida de tórax neurológico suele manejarse con terapia física, medicamentos y cirugía en casos avanzados. Habitualmente es una enfermedad evaluada por neurocirujanos debido a que los nervios presentan la compresión.
Los síndromes de salida de tórax venoso y arterial se manejan con cirugía ya que requieren la reparación del vaso y de la descompresión del vaso.
Los pacientes suelen presentarse con una trombosis venosa en la vena subclavia y el primer paso es la eliminación del trombo a través de un pequeño tubo llamado catéter. A este proceso se le llama trombólisis. La trombólisis puede durar 24 horas ya que un medicamento se administra de forma continua en la vena y en el trombo para poder disolver el coágulo. Una vez disuelto el trombo se hace evidente la lesión en la vena, una cicatriz que se genera por la compresión. El siguiente paso es reparar la vena y eliminar la compresión. Esto implica una cirugía para resecar la primera costilla y eliminar la cicatriz de la vena o incluso la vena se puede reparar de forma endovascular con ayuda de un catéter y un tubo de metal llamado stent que permite abrir la vena desde su interior. Muchos pacientes requieren medicamentos anticoagulantes por varios meses.
Es la forma más grave de presentación y esto implica reparar la arteria, restablecer el flujo de sangre hacia el brazo y eliminar la compresión de la arteria. Existen varias técnicas quirúrgicas abiertas y endovasculares con la finalidad de resecar la primera costilla para aumentar el espacio en la salida del tórax y eliminar la compresión de la arteria.










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